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Pietro
Paolini

"He entendido que siempre hay que buscar un impulso sincero adentro de uno mismo. Siempre tengo que tener una conexión con lo que fotografío."

Pietro Paolini nació en Florencia en 1981. Se graduó del curso de tres años en la Fondazione Studio Marangoni en Florencia en 2005. A partir de 2004 comenzó a viajar por América del Sur, documentando su cambio social y político.

Es integrante de TerraProject Photographers; colectivo de fotógrafos documentales fundado en Italia en 2006.

Sus miembros son Michele Borzoni, Simone Donati, Pietro Paolini y Rocco Rorandelli.

1. ¿Cuál fue el punto de inflexión en tu historia personal donde la fotografía pasó a ser parte esencial de tu vida?

P.P: En realidad fue algo que llegó paso a paso desde una pasión que tenía desde teenager, cuando tomaba fotos en mis viajes; hasta los 19 años en que hice algunos cursos bases y un taller con Francesco Zizola. Allí decidí de dejar la universidad para entrar en una escuela de fotografía. El mismo año empecé a trabajar como asistente en uno estudio de reproducción de obras de arte.

 

2. ¿Cómo ha sido tu camino de formación en fotografía?

P.P: Largo y por diferentes caminos. De un lado tenía la escuela, Fondazione Studio Marangoni, donde estudiaba la historia de la fotografía, del arte, el cuarto obscuro y en general se trabajaba en desarrollo del estilo personal. Por otra parte, estaba el trabajo como asistente, donde aprendía más la técnica pura y como moverse en el contexto profesional. Personalmente estaba involucrado en ocupas y organización de eventos culturales con una red de creativos y artistas que se desarrolló en Florencia. Allí desarrollé mi sentido crítico hacia la sociedad y su representación. Allí encontré la suficiente libertad para conocer a mi mismo, y liberarme de muchos estereotipos sobre el mundo. Quería crear imágenes nuevas, sacar la unicidad y originalidad de mi visión. Recuerdo claramente la sensación de pensar que, si hubiera tenido una cámara con mis rollos, eso era suficiente para estar feliz.

3. ¿Cómo son tus procesos creativos?

P.P: Necesarios. He entendido que siempre hay que buscar un impulso sincero adentro de uno mismo. Siempre tengo que tener una conexión con lo que fotografío. Me gusta contar historias, pero más que todo me gusta que este proceso sea parte de mí y que mi sentir entre en ese cuento. Creo en la dedicación, en los ritmos de la vida más que en lo de una producción comercial. Para “Buscando a Bolívar” fueron años de viajes intensos, donde fue fundamental la búsqueda de un estado mental de concentración y de apertura al mundo y a la realidad. El caminar fue parte de ese proceso, como el regresar hasta sentirme completo.

 

4. ¿Cuáles son las estrategias de difusión de tu trabajo?

P.P: Por muchos años fueron las revistas en que lograba publicar largos portafolios.
Ahora ya es muy diferentes, ese trabajo está desapareciendo. Otros medios de difusión se expandieron, como la web o el fotolibro. Es muy importante hoy trabajar mucho sobre los proyectos de difusión. En un mundo donde se producen millones de fotos al día es siempre más importante encontrar donde colocar tus imágenes para que no se pierdan en ese mar visivo. Hoy el contexto es fundamental para significar las imágenes.

 

5. ¿Consideras la publicación del fotolibro como esencial? ¿Por qué?

P.P: El fotolibro cambió radicalmente su modo de ser y su función en los últimos 10 años. Ya es un lenguaje en sí mismo, muy abierto a la experimentación. El problema son los costos muy altos de producción y que no se logra salir de un público de sector. Los libros de fotografía solo son comprados por fotógrafos o personas que trabajan en esta industria. Si este es el siglo de la fotografía y todos la usan, por qué nadie compra libros de fotografías?


Me interesa, especialmente con las publicaciones de mi colectivo TerraProject probar a colaborar con escritores o periodistas para salir del mismo público. Lo que queda es un fotolibro de colección con pocas copias para el placer de una pequeña elite. Por otra parte, seguramente es algo muy importante por el trabajo de uno, es algo que se queda en una forma fija y física, como una impresión conservada en un museo así el libro se conservará en las bibliotecas.

 

6. ¿Qué significa para ti el concepto de fotografía latinoamericana?

P.P: Puede ser esa fotografía que trabaja desde el espacio de una identidad cultural o que intenta representar ese espacio. Es claro que la fotografía latinoamericana define hoy una producción completamente heterogénea, pero todo participa a la creación de una imaginación colectiva o a reflexiones sobre la identidad continental. Cuando empecé mi trabajo lo que buscaba era una representación fresca y contemporánea de los países donde trabajaba, hasta los ‘90 en Europa solo se veían fotos de fotógrafos europeos muy estereotipados. Me parece que desde ese tiempo todo creció muy rápido, puede ser también que el digital contribuyen este proceso, pero se formaron muchos jóvenes fotógrafos latinoamericanos que además han ampliado en modo explosivo los lenguajes con los cuales están contando su realidad o cuestionando su identidad. Todo esto es un enorme proceso de crecimiento en que la fotografía participa, que seguramente tiene que ver con un idea de descolonización cultural o de recomposición de una identidad fragmentada y sincrética.

 

7. ¿Qué opinas de la educación de la imagen en la sociedad; educación escolar u otra y cómo conectas la educación con tu trabajo?

P.P: Creo que es un tema muy importante. El lenguaje visual es predominante en nuestras sociedades y es increíble cuanto todavía no hay una cultura desde la infancia de educación a la lectura y descodificación de este lenguaje. Estamos muy atrasados en esto. En Italia hasta unos años atrás ni había universidades de fotografía relacionadas a la cultura visual. Las escuelas de arte son muy dirigidas a los lenguajes clásicos. La revolución digital ha acelerado muchos procesos y probablemente todavía la sociedad no ha tenido el tiempo de adaptarse. En mi fotografía de algún modo siempre intento cuestionar el lenguaje mismo o poner el espectador en una posición activa, de reacción en frente de la imagen, lograr que surja una pregunta en el observador y que se cuestione sobre lo que está viendo. Todos lo que trabajamos en este lenguaje tenemos que también empujar para crear estructuras y conciencia.

 
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