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Marcelo
Montecinos

"La fotografía es universal pero la fotografía latinoamericana tiene algunos temas más específicos: denuncia, derechos humanos, desigualdad, etc. En los años 70 y 80 en una América completamente gobernada por gorilas sentía que mi apellido de fotógrafo era  latinoamericanista.."

Marcelo Tomás Montecinos Slaughter (Santiago de Chile, 15 de junio de 1943) comenzó su carrera como fotógrafo en la década del 60. Sus primeros trabajos los realizó entre Estados Unidos y Chile. En ese constante ir y venir, fue configurando los primeros rasgos de su obra en los que encontramos, por un lado, el registro de la ciudad con un marcado carácter documental, y por otra parte, sus primeras incursiones en el desnudo femenino.

 

A principios de los años 70´, comenzó a trabajar como fotógrafo independiente pero en Chile se volcó hacia el fotoperiodismo, al documentar junto a su hermano Cristián Montecino los acontecimientos que siguieron el golpe militar del 11 de septiembre.

 

Tras vivir y documentar la dictadura de Pinochet -que asesinó a su hermano-, dejó el país para ir a fotografiar los conflictos bélicos en distintos países de América Latina: cubrió el proceso revolucionario liderado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua, como también el llevado por el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) en El Salvador. El conflicto guatemalteco también fue capturado por Montecino, como diferentes hechos en Perú,

 

Bolivia, Ecuador, entre otros. La experiencia que recoge de estos viajes, cambió la mirada sobre su práctica, desarrollando una obra fotográfica “latinoamericana”. Fue en esa época que se le dieron las primeras posibilidades de trabajar profesionalmente; las agencias noticiosas ponían atención a la zona, lo que le permitió ser contratado por Newsweek, también como productor adjunto para la TV canadiense y como intérprete de la cúpula sandinista, para la revista Playboy. Trabajó en diversas y reconocidas publicaciones como Washington Post Magazine y Financial Times, entre otras. Su trabajo fue representado por las agencias GammaLiaison (1977-1981), Picture Group (1981-1987), Woodfin Woodfin Camp and Associates (1987-1990).

 

Montecinos dejó el fotoperiodismo en 1989, año marcado por el plebiscito en Chile, momento desde cual se dedica a una fotografía más personal e introspectiva, hasta el día de hoy.

1. ¿Cuál fue el punto de inflexión en tu historia personal donde la fotografía pasó a ser parte esencial de tu vida?

M.M: Tengo dos fechas: en 1962 cuando vi un rayado con tiza en una cite que decía: “los obreros no deben tener hijos porque serán pobres fijos.” Mucho tiempo después el 13 de septiembre de 1973 cuando un desconocido me gritó al frente de las ruinas de La Moneda, “Saque fotos para que la gente vea lo que han hecho estos salvajes”.

 

2. ¿Cómo ha sido tu camino de formación en fotografía?

M.M: Hay un fotógrafo que grafica bien mi formación: Jacques Henri Lartigue. Un fotógrafo burgués que tomó la cámara a muy temprana edad y empezó documentando su familia y su círculo de amigos. Y fue creciendo y sus imágenes se convirtieron en íconos de una época.

Mi regreso a Chile en 1962 me dio una patada de realidad y empecé a documentar Santiago. De las verdes calles de Washington llegue a un Santiago gris, húmedo y muy pobre. La falta de amigos me obligó a salir a recorrer las calles. Desde esa época que estoy en la foto de calle.

3. ¿Cómo son tus procesos creativos?

M.M: No sabría dónde empezar a contestar esta pregunta.

 

4. ¿Cuáles son las estrategias de difusión de tu trabajo?

M.M: Tengo una página web (Flickr y muestro mis fotos en Instagram). He tenido la suerte de conocer gente maravillosa que me han ayudado tremendamente.

 

5. ¿Consideras la publicación del fotolibro como esencial? ¿Por qué?

M.M: Siempre he creído que el lugar fundamental de la fotografía es en un libro. Los libros son más democráticos y duran un largo tiempo. Además pueden ser temáticos. De vez en cuando me gusta ver mis fotos bien grandes en una expo.

 

6. ¿Qué significa para ti el concepto de fotografía latinoamericana?

M.M: La fotografía es universal pero la fotografía latinoamericana tiene algunos temas más específicos: denuncia, derechos humanos, desigualdad, etc. En los años 70 y 80 en una América completamente gobernada por gorilas sentía que mi apellido de fotógrafo era latinoamericanista.

 

7. ¿Qué opinas de la educación de la imagen en la sociedad; educación escolar u otra y cómo conectas la educación con tu trabajo?

M.M: Siempre he sentido mucha culpabilidad de no haber hecho docencia.

 
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